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Alimentar Nuestros Dientes

REVISTA DE LA FUNDACION JUAN JOSE CARRARO

Published In: Dental Magazine

Por: Debora Polisky, Licenciada en Nutrición – Universidad de Buenos Aires

¿Qué relación tienen los nutrientes de los alimentos con la formación de los dientes?

El desarrollo de los dientes comienza durante el primer trimestre del embarazo. Tanto la dentina como el esmalte del diente contienen matrices proteicas, mineralizadas con calcio, fósforo y magnesio. A su vez, la dentina contiene una matriz de colágeno que require de la vitamina C, entre otras sustancias. La matriz proteica del esmalte es queratina que depende de la vitamina A para su síntesis. El déficit, tanto de la proteina o de las vitaminas produce una matriz inadecuada, dando como resultado dientes mal formados.

El cuidado bucal del bebé y del niño se ven afectados por comportamientos innatos, como ser la succión del pulgar o de los dedos del pie. Estas conductas estimulan la tranquilidad, la disminución del dolor y del llanto, estimula la ganancia de peso y mejora la calidad del sueño. Lo que hay que tomar en cuenta es la succión nutritiva del biberón o del chupete ya que sin la atención apropiada, aún los bebés pueden desarrollar enfermedades dentales serias y dolorosas. La más común de todas es el deterioro dental por uso de las mamaderas azucaradas, siendo a menudo, un proceso veloz y severo en bebés y niños.

¿Cómo se produce este trastorno? Para que un bebé sufra este trastorno hacen falta tres elementos: el diente, la placa y comidas con azúcar y almidones. La placa está presente en todas las bocas, incluyendo la de los dientes de los bebés, que en contacto con azucares, produce los ácidos que atacan durante 20 minutos o más, disolviendo el esmalte del diente. Cada vez que el bebé consume líquidos azucarados, los ácidos atacan sus dientes, produciendo las caries, afectando principalmente los dientes de adelante (superiores), ya que se han visto caries en bebés de 9 meses de edad. En casos severos, hasta es necesario sacar el diente doloroso y deteriorado, pudiendo afectar el crecimiento de la mandíbula. Además, este trastorno puede producir infecciones de oído.

Sobre la base de dos estudios longitudinales en Perú con 1776 niños entre 1 y 3 años de edad y otro con 209 chicos se concluyó que un episodio leve de desnutrición durante el primer año de vida se asociaba con una incidencia elevada de caries, tanto en los dientes transitorios como en los permanentes.

¿Qué alimentos producen este trastorno? Salvo el agua, los demás líquidos contienen azúcares en mayor o menor medida. No solamente se habla del alimento en sí, sino de la frecuencia y la exposición prolongada de azúcares, como ser la leche ( la lactosa), jugos de fruta (la fructosa o agregados de sacarosa), gaseosas o sodas y demás bebidas azucaradas.

¿Cómo hacer prevención? Evitar el uso de alguna bebida azucarada como tranquilizante, salvo el agua pura. Muchos padres usan una mamadera con leche y jugo o un chupete azucarado para tranquilizar al bebé durante su siesta, cuando duerme a la noche o durante períodos fuera del horario habitual de las comidas. Cuando el bebé duerme, el flujo de saliva se reduce, por ende, el cuerpo no elimina el liquido azucarado en la boca. Debido a la relación directamente proporcional, cuanto más tiempo permanence el liquido azucarado entre los dientes y las encías, más rápido comienza el proceso cariogénico.

Evitar el agregado de miel o jarabes en los chupetes ya que no se aconseja la incorporación de la miel hasta el año y a su vez, la prolongación en la boca del chupete, produce el mismo efecto mencionado. Luego de cada ingesta, los padres deben limpiar las encías y los dientes del bebé con una gasa húmeda para quitar la placa o cepillar suave cuando comienzan a aparecer los dientes. Usar el agua con flúor para prevenir el deterioro de los dientes.

Incorporación de los alimentos sólidos

A partir de los seis meses de edad, cuando se comienza la etapa del destete y de la incorporación de alimentos, es importante tomar en cuenta una alimentación balanceada con los cinco grupos de alimentos.

Los bebés necesitan grasa (40-50% de la dieta) ya que es una fuente energética que permite el rápido crecimiento durante la infancia. Los niños requieren unas tres veces más calorías por kilogramo de peso que los adultos, para poder cubrir sus requerimientos normales de crecimiento. Además, el metabolismo basal es más elevado, ya que un 45% de energía se utiliza para mantener la temperatura corporal, la respiración y el funcionamiento correcto de todos los tejidos corporales.

Las grasas fácilmente digeribles de la leche maternal son ideales para el bebé, ya que su estómago posee una capacidad digestive limitada. Es fundamental tomar en cuenta, tanto la cantidad como la calidad de la grasa, ya que el consume de la leche de vaca antes del año de edad hace que el bebé excrete alrededor del 25% de la grasa, necesitando reponer constantemente su nivel energético.

Por eso mismo no se debe restringir la grasa a través de productos descremados sino utilizar los enteros, hasta que los niños sean mayores de 2 años de edad. Salvo en niños con disfunciones genéticas, hoy en día hay poca evidencia científica que el proceso ateroesclerótico comienza antes de los 2 años de edad, salvo en casos de una predisposición genética.

Como conclusion los padres deben saber que a partir del año de edad, se puede introducer la leche de vaca y luego de los 2 años de edad, hacer la transición de lácteos enteros a descremados como medida de prevención.

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